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lunes, 29 de marzo de 2010

Nunca es tarde...


Es importante no olvidar, que las personas no siempre logran ver en sus corazones aquellos sentimientos que nos son ocultos, los que a veces, son la base de sus estados mentales y afectivos que moldean nuestra forma de ser y actuar. Incluso podemos estar trabajando, estudiando, o realizando cualquier actividad que nos haga sentir que somos útiles y que nuestra vida tiene un sentido... pero eso no siempre nos permite ser felices. Cuando soñamos podemos viajar un universo lleno de imágenes significativas para nosotros, podemos inventar soluciones inexistente que nos permita cambiar nuestra realidad. Podemos reencontrar en esa persona que ya no nos acompañan y entablar largas conversaciones, cuando soñamos tenemos la capacidad de crear mundos y paisajes llenos de esperanza. Quisiera plantear la siguiente duda: si me doy cuenta que tengo la posibilidad de soñar y vivir experiencias agradables para mi alma, que sucede conmigo que no soy capaz de vivenciar mi día a día, con la magia, esperanza y espiritualidad que logró descubrir en mis sueños. ¿Cuando fue la última vez que me detuve a intentar descubrir el significado de aquellos sueños que me han permitido llenar mi espíritu? Todos podemos aprender a reencontrarnos con nuestra esencia, con esa felicidad mágica de cuando fuimos niños, si, lo podemos intentar, lo único que tenemos que hacer es recordar cómo nos sentíamos cuando esperábamos que nuestro papá llegara a la casa después de su largo día de trabajo, y lo abrazaba dándonos su amor y seguridad que llenaba nuestro corazón.

Me ha tocado darme cuenta, que pasamos gran parte de nuestro tiempo preocupados por la familia, por el trabajo, por el dinero, por nuestros miedos. Con eso lo único que hacemos es negarnos a la posibilidad de ser felices, nos proyectamos con pensamiento futuros negativos que no nos permiten disfrutar ¡el ahora, presente! Sabemos que el tiempo no nos pertenece, que en cualquier momento podemos morir, y en vez de disfrutar ahora estamos respirando nos proyectamos en un mañana que puede que no nos toque vivir. Queridos lectores los invito a meditar lo siguiente: si me he dado cuenta que al estar preocupado no puedo ser feliz, porque existen las razones ya mencionadas que me lo impiden, quiero que de ahora en adelante cada vez que piensen o digan estoy preocupado se detengan un momento y se pregunten si cambio este pensamiento por la siguiente pregunta ¿estoy ocupado? Por ejemplo si me preocupa mi familia y me doy cuenta que a mí esposa le molesta que yo esté mal genio, puedo preguntarme estoy ocupado de este mal genio que le genera molestia a mi esposa. Creo que de esta forma puedo volver a pensar con esa alegría con la que siendo niño sentía que el mundo me pertenecía. Por otra parte si veo que tengo un problema y no lo puedo resolver porque no está en mis manos el hacerlo sino que depende de otras variables, los invito a que desechen ese problema, porque la solución no depende de usted y por más que tratan de cambiarlo no van a lograr resolverlo, estarán tiempo en cansancio mental, emocional y se les olvidará disfrutar el ahora.

Hace un tiempo que aprendí a darle las gracias a Dios (o lo que ustedes crean) por despertar cada mañana y poder hacer algo tan sencillo como dejar que entre el aire por mi nariz y llene a todo mi cuerpo para luego salir por mi boca. Piensan en este momento que han estado leyendo estas palabras mucha persona han dejado de vivir, es importante darle gracias a la vida.

1 comentario:

  1. Me encantó el nombre del blog, sobretodo su contenido: es un gran acierto. Es verdad necesitamos reparar tanto el alma, los sueños..sobretodo en esta época.Besos y amor para ti

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